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CRISIS DE LOS COMBUSTIBLES: ENTRE EL GONISMO Y EL MASISMO

Pablo Villegas N. 18/3/2025

Hablando de la economía de los gobiernos del MAS y la falta de combustibles, escuché a un experto decir: “Cuando veo las colas por los combustibles le digo a mi hijo, mira ese es el modelo”

Como sabemos, el país está a punto de pararse por la falta de combustibles; pero si la culpa es del modelo estatista, pregunto: 

¿Cuál era el modelo el 2003, cuando se dio el mismo problema?

¿A DÓNDE VA LA DEUDA QUE CONTRAEN LAS EMPRESAS ESTATALES?

 Por Pablo Villegas N. 28.6.2024

Según el Banco Central, la deuda de las empresas estatales a fines del 2023 era de Bs 37.100 millones (1)  (5,330.4 millones de dólares). Esta deuda sumada a las deficiencias de estas empresas constituye un respaldo fácil para la crítica que hoy está muy extendida, contra el llamado “modelo estatista”. 

Bolivia, capital del aire y del capitalismo

Ojeando la legislación boliviana había algo que me llamaba la atención, hasta que finalmente me puse a contar y encontré una muestra de cuánto trabajan por nosotros los parlamentarios, y lo malditamente útiles que son las dietas que les pagamos por el bien del país y el futuro de las -también futuras- generaciones.                                            Por Pablo Villegas N. 1/10/2020

Del desastre Económico al desastre de salud

Del desastre Económico al desastre en la salud, 20/12/18

Entrevista de Roxana Lizárraga (Cabildeo) a Pablo Villegas (CEDIB)

LA LEY 969 PARA EL SAQUEO DEL TIPNIS Y EL EMPATRONAMIENTO DE SUS LEGÍTIMOS OCUPANTES

Mientras que en los grandes medios y redes se continúa hablando de “la carretera” que atravesaría el TIPNIS, la ley 969 apunta a un plan mucho más grande, mucho más ambicioso...

EDUARDO GUDYNAS: A EXPLOTAR, A COMPENSAR, A CONCIENTIZAR

"El caso boliviano no es el de un pequeño país sumido en la crisis y que es avasallado por las grandes corporaciones que conquistan su territorio. Por el contrario, el vicepresidente anunció que el propio Estado dará subsidios económicos para esa exploración."
"Las alertas comenzaron a repetirse en todo el continente: el gobierno de Bolivia anunció que comenzaría a buscar y explotar hidrocarburos dentro de sus áreas naturales protegidas."

COMENTARIO AL LIBRO "GEOPOLÍTICA DE LAS CARRETERAS Y DEL SAQUEO DE LOS RECURSOS NATURALES"



El libro Geopolítica de las carreteras y del saqueo de los RRNN, no es un tratado histórico nos va a asegurar el autor, para definir a continuación, que se trata de la interpretación de la historia; de los datos que la historia olvida y como tal, añado yo, se hará cargo de esa otra historia, la que se entreteje bajo el manto de protección de gobernantes y diplomacias al servicio de las potencias colonialistas y de las transnacionales. 

(Parte III final) LA TERCERA NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS EN BOLIVIA

La industrialización del gas y la refundación de YPFB en 5 meses (Pablo Villegas N)

La refundación de YPFB: “Una empresa atractiva para las trasnacionales”

La recuperación de las acciones de las AFPS se llamó “refundación” en el artículo 6°, ley 3058, pero naturalmente no se limita a eso. YPFB debía ser el instrumento del país para tomar el control del sector hidrocarburos. Parte de esto era, como decía el DS 28701, que las empresas entreguen su producción desde el primer día de vigencia del mismo, pero YPFB no estaba en condiciones de recibir estos hidrocarburos; todavía tenía dos meses para refundarse.

(Parte II) LA TERCERA NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS EN BOLIVIA


La industrialización del gas y la refundación de YPFB en 5 meses (Pablo Villegas N)

La nacionalización y la estrategia de las transnacionales


El DS de nacionalización estableció una serie de tareas que, aparte de si eran posibles o no, tenían un plazo dicho, y en otros casos sobreentendido.

Aunque no se tratara de una nacionalización, de todos modos cualquier política de un país pobre que quiera un mínimo de soberanía nacional en el sector de hidrocarburos, debe dar prioridad a su empresa estatal, porque es con ella que el Estado puede asumir control del sector. Esto se hace incluso en países muy pobres en hidrocarburos como Chile.

(Parte I) LA TERCERA NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS EN BOLIVIA

La industrialización del gas y la refundación de YPFB en 5 meses (Pablo Villegas N)

En síntesis, en vez de la industrialización del gas, lo que se ha fortalecido es la industrialización de nuestro gas en los países vecinos, y con ello se ha agravado nuestra dependencia de la exportación de gas en bruto.

Además de pequeña, esta nacionalización, como advirtió Enrique Mariaca, no recuperó todo lo que YPFB había aportado a la conformación de las capitalizadas. YPFB no aportó en dinero sino en activos (instalaciones, etc.…) y reservas de hidrocarburos, que eran lo más valioso pero fueron transferidas a precio cero. Si la nacionalización verdaderamente recuperaba los hidrocarburos no había razón para que YPFB tuviera solo el 50%+1 de las acciones. Por tanto, recuperando sólo acciones y no el aporte efectivo de YPFB se consolidó el robo de nuestros recursos. 

Parte II    Parte III final

EXTRACTOS: SINTESIS DE LA HISTORIA DEL PETROLEO EN EL ECUADOR

Foto: www.larepublica.ec


 Por Gustavo Jarrín Ampudia Contralmirante (r)*

*: Ex-Ministro de Recursos Naturales y Energéticos en el Gobierno Nacionalista y Revolucionario de las Fuerzas Armadas presidido por el General Guillermo Rodríguez Lara; ex-Presidente de la OPEP; ex-Secretario General de ARPEL; fundador de CEPE y OLADE; ex embajador del Ecuador en Cuba.

Esta es una ponencia publicada en la memoria del simposio:

El Petróleo Nacionalizado en la Lucha por la Independencia Económica de América Latina. México, Marzo, 1978.

Una publicación de Unidad Latinoamérica (UL) y el Instituto de Estudios y Defensa de los Recursos Naturales y Culturales de México, A. C. (IESDERENCUM)

De la presentación de la Memoria:

“Durante la conmemoración del 40 aniversario de la expropiación y nacionalización del petróleo (mexicano), Unidad Latinoamericana y el Instituto de Estudios y Defensa de los Recursos Naturales y Culturales de México, A. C., filial mexicana; organizaron un Simposio sobre “El Petróleo Nacionalizado en la Lucha por la Independencia Económica de América Latina”, celebrado del 16 al 19 de marzo de 1978, en el Auditorio del Museo de San Carlos, en la ciudad de México.”

La incoherencia de la Ley 337 y la falacia de la restitución de los bosques en nuestro país


En este artículo, el autor analiza el resultado de la alianza entre el gobierno y la voraz agroindustria del oriente, que salió a luz en septiembre del 2012, cuando se anunció  que “el Gobierno y la dirigencia agropecuaria de Santa Cruz, avanzaron en la búsqueda de consenso para dos proyectos de ley que permitirán realizar nuevas inversiones privadas e incrementar la frontera agrícola”

GEOPOLITICA DE LAS CARRETERAS Y EL SAQUEO DE LOS RECURSOS NATURALES

http://www.cedib.org/wp-content/uploads/2013/08/geopol%C3%ADtica-de-las-carretras-y-el-saqueo-de-los-rrnn3.pdf
APRIETE PARA BAJAR EL LIBRO

"...aunque las pulgas vivan hablando mal del perro, siempre van donde éste las lleva, y éste perro es un capitalista"


La geopolítica de las pulgas del perro capitalista

Introducción a "Geopolítica de las Carreteras y el Saqueo de los Recursos Naturales". Pablo Villegas N., CEDIB, 2013.

El sistema de transporte y la presente conformación territorial de Bolivia es en gran parte producto de imposiciones externas, a saber: dos Tratados de guerra, el de 20/10/1904 con Chile, por el cual Bolivia cede todo su litoral y acepta la imposición de una red de ferrocarriles controlada por ese país; el de Petrópolis, 17/11/1903, por el que cede el Acre y otros territorios al Brasil, aceptando también ferrocarriles; y de otras dos imposiciones externas, la Misión Bohan de 1942 y la política caminera impuesta por el neoliberalismo desde 1994.

PETROPRESS # 30


La esclavitud del extractivismo y las materias primas


Continúa agravándose la dependencia de las 

materias primas


Las cifras y su análisis muestran que el neoliberalismo se va profundizando cada vez más y que el rol que el Estado está jugando en la economía es el de un soporte del sector privado; que el país en vez de marchar hacia un nuevo tipo de desarrollo, está cada vez más esclavizado por la producción de materias primas para su exportación, y fi nalmente que no hay diferencias económicas esenciales entre los gobiernos neoliberales y los llamados progresistas.


Contenido de esta edición

  • Empleo y derechos laborales en las actividades extractivas. Por Marco Gandarillas.
  • Derechos de uso de agua adquiridos por la minería en Bolivia: El agua para la minería. Por Oscar Campanini.
  • “Churcar” las alternativas al desarrollo. Por Eduardo Gudynas.
  • El oro del tonto… Las regalías y los precios altos de los minerales. Por Pablo Villegas.
  • Cooperativas mineras: Entre socios, patrones y peones. Por Kirsten Francescone y Vladimir Díaz.
  • Escenarios futuros para la explotación de recursos evaporíticos en Bolivia. Por Horacio Ausburger.
  • Políticas mineras en Latinoamérica: Grandes similitudes y diferencias aparentes. Por Lucile Daumas.
  • Crónica de conflictos mineros en Bolivia (Julio-Noviembre, 2012)


Vea un resúmen de los artículos y cómo bajarlos gratis....

GASOLINAZO: Mandar obedeciendo (a las transnacionales): Del 21060 al 748

Pablo Villegas N., 2011-01-03

¿Quién producirá los combustibles para el mercado interno?

La plebe no se lo permitió
El problema que nos llevó al Decreto 748 es que el país no se autoabastece de combustibles y por eso los importamos; siendo así, lo lógico sería que la plata que se destinaba a su importación y que ahora, según el gobierno, se va a quedar en el país, se destine a YPFB para producirlos, pero no será así. Entonces ¿quién va a producir estos combustibles? Serán las transnacionales, porque el gobierno se ha resistido sistemáticamente a que YPFB sea una empresa productora, manteniéndola tercamente en el papel que heredó de Goni.

EL SILALA Y EL COMÚN DIVISOR DE GOBIERNOS TAN DISTINTOS


Pablo Villegas N. Publicado en Petropress Nº 16, agosto, 2009. CEDIB

El acuerdo limita los derechos de Bolivia más que si fuera un río.


Recientemente, se hizo público el preacuerdo con Chile sobre el Silala y fue seguido de mutuas acusaciones entre oficialismo y oposición, que ocultan el hecho de que el acuerdo es resultado de la diplomacia invariable de los últimos gobiernos y que detrás de este, no solo está el Silala sino la continuidad de un mismo modelo económico.

Veamos las características del documento en cuestión. El acuerdo falsea la historia de las negociaciones al sostener que las diferencias entre Bolivia y Chile eran sobre el sistema hídrico del Silala y las características de sus aguas (2º considerando), cuando en realidad se trataba de si era un río, o no. De esto dependían los derechos de Bolivia porque las aguas de curso transfronterizo implican derechos compartidos para ambos países, pero aquí vemos que esta cuestión central se ha resuelto sin un acuerdo público entre Bolivia y Chile. El documento hace referencia a las aguas de Silala como un caudal “que fluye superficialmente a través de la frontera desde el Estado Plurinacional de Bolivia hacia la República de Chile” (2)1. Así se introduce subrepticiamente el concepto de río y consecuentemente, se lleva la cuestión al campo del derecho internacional correspondiente a estos cuerpos de agua que, según éste son recursos compartidos. Consiguientemente, el acuerdo dictamina que las aguas son de ambos países (1).

Con esto se limitan los derechos de Bolivia porque según la Declaración de Montevideo LXXII, ningún Estado puede, sin el consentimiento del otro, introducir en los cursos de aguas de carácter internacional, alteración alguna que perjudique a la margen de aquel. Esto ha sido reflejado en el Art. 4º estableciéndose que no se podrá alterar las condiciones actuales del caudal y calidad del agua que fluye a través de la frontera; y deberá seguir corriendo aunque las empresas chilenas no quieran pagar.

No obstante, esta limitación va más allá de lo que correspondería si se tratara realmente de un rio, pues la proporción de aguas que le corresponderá a Bolivia, aunque es “de libre disponibilidad”, no podrá venderse libremente ni a los bolivianos, porque los actuales usuarios en Chile gozarán del derecho preferente (3). Por otra parte, los usuarios de Chile podrán aprovecharlas sin ninguna restricción (15). En 1997, Bolivia pudo interrumpir la concesión del Silala argumentando que el agua no se usaba según se convino. Ahora se ha eliminado esta posibilidad. También se introducen ciertos candados que limitan los derechos de Bolivia para la fijación del valor de las aguas. Esto se hará, dice el acuerdo, en función del volumen transferido (13) ¿Quiere esto decir que a mayor volumen viene una rebaja?. Por otra parte, se tomará en cuenta el valor promedio del metro cúbico de aguas crudas en la II Región de Chile (14).

El establecimiento de una soberanía compartida en el área del Silala


El acuerdo establece implícitamente que el Silala no tiene nada que ver con la cuestión marítima ni ningún otro asunto pendiente con Chile (4º Considerando). Esto corresponde a la estrategia chilena de debilitar la posición boliviana privándole de medios de presión para la cuestión marítima. Debido a la escasez de agua en el norte chileno, y a la seria limitación que esto implica para el desarrollo de la minería, los recursos hídricos que dispone Bolivia, Silala entre ellos, son uno de estos medios. Esto quiere decir que el acuerdo va más allá del Silala mismo.

A principios de este siglo se vio que para lograr la exportación de aguas, la minería chilena contaba con una quinta columna en Bolivia. Por una parte, estaban los acaparadores de concesiones mineras en la frontera cuyo objetivo era exportar aguas a Chile y, por otra, los empresarios mineros bolivianos, uno de ellos socio de la minería chilena, el Presidente de la República, “Goni”. A pesar de esto, los intereses mineros privados se mantienen intocados hasta ahora, y continúa la mañosa separación entre el problema minero nacional y nuestra política exterior.

Continuando con el acuerdo, el concepto de “sistema hídrico”, mencionado en relación al Silala, tiene una importancia clave, pues le da cuerpo al acuerdo. Al respecto, nos preguntamos: ¿Cómo y dónde se define dicho sistema? Para considerar la respuesta, debe tomarse en cuenta que los estudios no tienen como objetivo determinar si Silala es vertiente o rio, sino “avanzar en la compresión del sistema hídrico” (8). Esto es que como resultado de los estudios, el “sistema hídrico” en cuanto a su extensión podría ampliarse peligrosamente dentro el territorio boliviano. Esta sospecha se basa en que con motivo de los estudios, se establece el emplazamiento de 6 estaciones hidrometereológicas, de ellas, “…dos (a y b) se encontrarán en el cruce de frontera, y serán binacionales, cuatro (c, d, e y f) estarán ubicadas en territorio boliviano.” (8) Ninguna estación se emplaza en territorio chileno propiamente dicho, cosa que sería natural si realmente se tratara de un rio. Aparte de esto, se instituye un programa de monitoreo para determinar la calidad y la datación del agua en los sectores de bofedales y en el cruce de frontera y otro de cartografía (10), todos en Bolivia.

Es claro que el área donde se aplica el acuerdo es enteramente territorio boliviano El acuerdo, por tanto, otorga a Chile atribuciones sobre este territorio, creando una especie de soberanía compartida sobre una extensión desconocida y capaz de crecer.

Y no es todo, porque, además, -y sin ninguna fundamentación-, las Partes se comprometen a intercambiar datos provenientes de otras estaciones próximas al área de investigación (8), lo que significa que estas atribuciones van más allá del sistema hídrico del Silala en sí. Además el acuerdo pone de en medio la legislación boliviana, lo que quiere decir que cuando Bolivia quiera modificarla, Chile se sentirá autorizado a emitir sus opiniones sobre el tema.

La utilidad del acuerdo del Silala y específicamente de los estudios para ampliar la influencia de Chile sobre los recursos hídricos de Bolivia es aun más evidente a partir del artículo 16 que establece sobre los trabajos técnicos a que se refieren los artículos 7 y 112, que las Partes se esforzarán en cooperar activamente, así como en alcanzar resultados que sirvan de referencia para futuros acuerdos. En pocas palabras, el acuerdo del Silala servirá de modelo para nuevos acuerdos de sesión de nuestros recursos.

Se ha pretendido justificar este acuerdo con la propina que Bolivia recibiría por las aguas. En realidad, a cambio de esta, Bolivia resultará cediendo soberanía y estableciendo un precedente que recuerda los acuerdos previos a la invasión del litoral boliviano en 1879.

Los intereses de Chile en otros recursos hídricos de Bolivia


Nuestra sospecha de que Chile tiene detrás del Silala otros intereses sobre los recursos hídricos de Bolivia no parten solo del texto del acuerdo, sino de antecedentes históricos. Ya en 1950 se llegó a un acuerdo que comprometía entre otras, las aguas del Titicaca. Felizmente, el Perú impuso su veto. Posteriormente, los recursos hídricos fueron incluidos en las negociaciones del TLC entre Chile y Bolivia.

Sustanciando estos intereses, Cristián Faundes, asesor e investigador de la academia de guerra de Chile, dice que lo relevante del tema de los recursos hídricos compartidos con Bolivia es que Chile es parte de la cuenca endorreica del altiplano, por lo cual considera apropiado reclamar la participación de Chile en la Autoridad del Lago Titicaca, constituida por Perú y Bolivia, para administrar el sistema Titicaca, Poopo, Desaguadero y Salar de Coipasa.

La globalización neoliberal y el acuerdo del Silala


Las negociaciones diplomáticas en torno al Silala, desde 1997, se desarrollan en un contexto dado por la globalización neoliberal que llevó al acuerdo económico de 1993 (ACE 22) entre Chile y Bolivia, y que fue continuado por las negociaciones de un TLC entre estos países. Este incluía la exploración minera en el área fronteriza de ambos países, tratativas para proyectos conjuntos en este campo; exportación de gas boliviano, los corredores de exportación y naturalmente la “seguridad jurídica”, entre otros. En las negociaciones del 2001, el Grupo de Trabajo de Recursos Hídricos ya no mencionó para nada el Silala, y solo se dedicó a trabajar sobre la normativa y seguridad jurídica para exportación de aguas de Bolivia.

Estas negociaciones dejan ver que la globalización neoliberal hizo que la reivindicación marítima de Bolivia  perdiera su importancia internacional. En todo caso, podía ser solucionada con corredores de exportación y la integración comercial. Ya lo dice el poderoso Concejo de Relaciones Exteriores de los EEUU (CRE); que Chile considera que la solución de largo plazo a la inestabilidad de Bolivia es el desarrollo de las comunicaciones y la integración (Gamarra, 2007). Es decir que Bolivia no tiene un problema marítimo sino de inestabilidad y esto se arregla con corredores de exportación, etc.

Las negociaciones del TLC fueron interrumpidas por la resistencia social a la exportación de aguas, entre ellas, del Silala y, en fin, por el proceso que culminó con el levantamiento de octubre, 2003, que no solo puso freno al gonismo sino también al acuerdo con Chile.  Esta historia muestra que los temas que bajo el neoliberalismo caracterizaban las relaciones bilaterales, son comunes a la Agenda de 13 puntos establecida el 2006.

Estos puntos son: 1) Desarrollo de la confianza mutua; 2) Integración fronteriza; 3) Libre tránsito; 4) Integración física; 5) Complementación económica; 6) El tema marítimo; 7) El tema del Silala y los recursos hídricos; 8) Lucha contra la pobreza y la seguridad; 9) Lucha contra las drogas, educación, deportes, culturas y 10) Otros temas, sin especificar.

Este contenido fue dado por el imperativo de la globalización y es apenas matizado por los puntos 6º y 7º. Pero la globalización neoliberal no fue nunca únicamente de carácter económico; las bases del neoliberalismo eran bases militares. El punto 8 que abarca la lucha contra la pobreza y la seguridad, refleja fielmente el pensamiento militar estadounidense que considera la extrema pobreza como un problema de seguridad, por eso figuran ambos en un mismo punto. Lo mismo puede decirse del punto 9.

Ganando confianza mutua apoyando la invasión de Haití


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Resulta pues natural que en la actualidad se haya producido un acercamiento sin precedentes entre los ejércitos de ambos países. Recientemente (16-06--2008) Bolivia y Chile firmaron un acuerdo para fortalecer la cooperación en materia de defensa; algo irónico para países que formalmente no tienen relaciones diplomáticas. Como parte de este acercamiento, Bolivia y Chile firmaron un acuerdo para incrementar la tropa boliviana que -pese a toda la vocinglería antirracista de la actual administración- se encuentra en Haití. El justificativo era la búsqueda de confianza mutua. Como Haití no toca pito en los problemas de confianza entre Chile y Bolivia, es claro que la acción busca la confianza de un tercero, que obviamente es el ocupante de Haití. Después de la Operación Cóndor, la cooperación chileno-boliviana en Haití es el segundo acuerdo entre estos dos países para la represión y para respaldar los intereses de EEUU.

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El común divisor: soberanía a cambio de neoliberalismo


Las características de la diplomacia del Silala son comunes a toda la política exterior de Bolivia, como puede verse en el caso de la IIRSA. Los corredores de exportación fueron uno de los componentes fundamentales de la agenda con Chile. Estos corredores son parte de la IIRSA; la columna vertebral del libre-comercio en Sudamérica. Los proyectos que la componen siguen adelante con el mismo ímpetu que bajo el gonismo. El 18 de diciembre 2007 Bolivia firmó con Brasil y Chile, un acuerdo por la transoceánica que beneficiará notablemente el transporte entre el Brasil y el Pacífico. Tanto el proyecto de las represas del Madera como el Corredor Norte y la transoceánica apuntan también hacia el Pacífico, pero principalmente a los puertos de Chile. Y Chile por su parte, apunta hacia los mercados del Brasil, pasando por Bolivia. Como consecuencia, se dará una mayor conjunción de los intereses de Brasil con los chilenos sobre los puertos, la cuestión de energía y el libre tránsito por Bolivia, y con ello se fortalecerá la situación geopolítica de Chile. ¿Cómo fortalecerá esto la demanda  de Bolivia de una salida al mar?. No lo hará de ninguna manera, como no lo iba a hacer la exportación de gas por Chile el 2003 (Villegas, 2008). Esto es que la continuación del neoliberalismo y la existencia de Bolivia como estado son dos cuestiones totalmente opuestas la una a la otra.

Concluyendo, el documento del pre-acuerdo del Silala se caracteriza, por una parte, por estar repleto de disposiciones sobre lo que Bolivia debe y no debe hacer y, por otra parte, porque vela muy bien por los intereses de Chile y sus empresas. Sumando a esto el lenguaje y la terminología utilizada en el documento, es inevitable sospechar que -en lo principal- su redacción estuvo a cargo de Chile. Visto así, el documento más parece un decreto colonial que un acuerdo. Este es el resultado de la diplomacia de los últimos gobiernos, desde 1997; cuya orientación se ha mantenido invariable, a pesar de las pretendidas diferencias u originalidad que cada gobierno se ha auto-atribuido.

Notas:

(1) En adelante, indicamos el número de artículo entre paréntesis.
(2) Art. 7: Instalación de estaciones hidrometereológicas cuyos datos servirán para un nuevo acuerdo de largo plazo. Art. 11: El informe de los resultados de los estudios será la base para el acuerdo de largo plazo.

Fuentes:

Gamarra, Eduardo A.: Bolivia on the Brink. CSR Nº 24, February 2007. Council on Foreign Relations.
Villegas, Pablo: El Rio Madera y la Diplomacia Agachada de Bolivia. Bolpress, enero, 2008.