PETROPRESS # 30


La esclavitud del extractivismo y las materias primas


Continúa agravándose la dependencia de las 

materias primas


Las cifras y su análisis muestran que el neoliberalismo se va profundizando cada vez más y que el rol que el Estado está jugando en la economía es el de un soporte del sector privado; que el país en vez de marchar hacia un nuevo tipo de desarrollo, está cada vez más esclavizado por la producción de materias primas para su exportación, y fi nalmente que no hay diferencias económicas esenciales entre los gobiernos neoliberales y los llamados progresistas.


Contenido de esta edición

  • Empleo y derechos laborales en las actividades extractivas. Por Marco Gandarillas.
  • Derechos de uso de agua adquiridos por la minería en Bolivia: El agua para la minería. Por Oscar Campanini.
  • “Churcar” las alternativas al desarrollo. Por Eduardo Gudynas.
  • El oro del tonto… Las regalías y los precios altos de los minerales. Por Pablo Villegas.
  • Cooperativas mineras: Entre socios, patrones y peones. Por Kirsten Francescone y Vladimir Díaz.
  • Escenarios futuros para la explotación de recursos evaporíticos en Bolivia. Por Horacio Ausburger.
  • Políticas mineras en Latinoamérica: Grandes similitudes y diferencias aparentes. Por Lucile Daumas.
  • Crónica de conflictos mineros en Bolivia (Julio-Noviembre, 2012)


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Empleo y derechos laborales en las actividades extractivas


En este artículo sostiene Marco Gandarillas que una de las mayores promesas del neoliberalismo y las privatizaciones es que se generarían más y mejores fuentes de trabajo. Las cifras de los sectores extractivos dan cuenta de una reducción del empleo y de un constante deterioro de la calidad y temporalidad del mismo. Los hidrocarburos y la minería, constituyeron en 2011 el 18,08% del PIB, sin embargo, la población empleada en la minería es menor al 3% de la población económicamente activa.

La tercerización se ha apoderado de estos sectores. 


“Las cooperativas mineras (83% del empleo en la minería) conforman un nuevo tipo de Tercerización, donde todo un subsector productivo, compuesto de más de un millar de unidades productivas, dispersas por todo el país, con miles de trabajadores dependientes, es manejado por un puñado de empresas transnacionales...”


“La empresa minera Manquiri cuenta con apenas 344 empleados en Bolivia, una cifra, que por supuesto no incluye a los trabajadores de las siete cooperativas mineras con quienes ha suscrito contratos.”


La tercerización en el sector petrolero afecta a un 80% de los trabajadores. Como muestra: “... en el principal campo petróleo operado por REPSOL en Bolivia, trabajarían “...algo más de 1.000 hombres de las Comunidades Indígenas” de los cuales tan sólo 200 tienen contrato indefinido o permanente y el resto por obra (subcontratados) en empresas subcontratistas.”


Derechos de uso de agua adquiridos por la minería en Bolivia: El agua para la minería

Por Oscar Campanini

El este artículo se revela la capacidad de control que tienen  los mineros sobre el agua en Bolivia. Su autor, Oscar Campanini sostiene que la histórica influencia de la oligarquía minera en el diseño de la política boliviana ha puesto los recursos hídricos a disposición de este sector. 

Las disposiciones legales sobre agua, desde el código de minería de 1925 hasta el actual proyecto de ley de minería,  prácticamente no han tenido mayor cambio en 87 años. El derecho minero (concesión o contrato) otorga a los mineros la posibilidad de hacer uso de las fuentes ya identificadas sin mayor requerimiento, requisito, consulta –ni a instancias gubernamentales ni a comunidades usuarias, sean Pueblos indígenas originario campesino o no–, o medida efectivas de mitigación y protección a la fuente de agua y/o al ecosistema de la que es parte.

Las normas hasta ahora implementadas privilegian el uso minero del agua, a pesar de las que en estos últimos años se han aprobado para privilegiar el agua para consumo humano y producción agropecuaria. Son estas normas mineras las que se implementan con preferencia a cualquier otra y bajo su régimen, aún están vigentes 109 concesiones mineras –equivalentes a una superficie de 69.870 has.– que inicialmente fueron otorgadas como concesiones mineras de aguas. Sin embargo, la normativa actual otorga derechos sobre aguas no solamente a estas concesiones sino a los 7.638 derechos mineros (concesiones y contratos) otorgados y vigentes a marzo del año 2012.

Doce humedales, -33% de la superficie total de humedales-, son sobrepuestos por concesiones mineras. De casi 3.500 cursos de agua identificados en el país, casi 500 –algo más del 15% de la distancia total de los ríos en Bolivia– son atravesados en alguna parte por derechos mineros; y de cerca a 80 lagos y lagunas - el 18,3% de la superficie total de lagos y lagunas-, 12 están en situación similar. En el caso de los salares, -parte esencial de la Cuenca Endorreica del Altiplano-, en 7 de 27 salares identificados en Bolivia existe también sobreposición.


“Churcar” las alternativas al desarrollo


“A veces hay lugares donde por un árbol caído, se tiene que abandonar la orilla y no se puede cruzar a remo; entonces es imprescindible agarrarse de los árboles o de la hierba con el gancho … con la cual los remeros se enganchan a las ramas, jalan y después se enganchan en otra, y así sucesivamente.”



Mientras las mayorías siguen el flujo del río desarrollista, las alternativas requieren un gran esfuerzo, se deben aprovechar opciones aquí y allí, como pueden ser ejemplos de innovaciones desde los grupos locales, para “engancharse” en ellos, hacerlos conocer, y desde allí proseguir la ruta aguas arriba. Ese remar con fuerza contra la corriente es “churcar”.



Hacia finales de la década de 1940, el mundo quedó dividido entre países “desarrollados” y “subdesarrollados”, donde los últimos debían tomar como ejemplo a los primeros. Este no era solamente un modelo económico, sino que se defendía una cierta idea de democracia liberal, el consumo material como principal vehículo del bienestar social, y la defensa de la modernización cultural y política.



Este es un desarrollo esencialmente lineal, de un progreso continuado, donde los seres humanos aprovechaban la Naturaleza.



Uno de los ataques más duros contra las ideas convencionales del desarrollo ocurrió a inicios de los años setenta, con la publicación de un reporte sobre los límites ecológicos al crecimiento. En ese caso se demostraba que la idea de un crecimiento perpetuo era imposible, sea por la acumulación de los impactos ambientales como debido a que el acervo de varios recursos naturales era limitado.



La llegada de gobiernos progresistas a América del Sur ofrece nuevos ejemplos sobre esta tensión entre cambios posibles y adhesión al desarrollo. El progresismo conquistó las presidencias postulando reformas sustanciales, y en particular como alternativas al neoliberalismo o reduccionismo de mercado.



“...casi todos esos gobiernos, más allá de sus diferentes estilos, implantaron algunas reformas que rompieron con aquellos estilos neoliberales. Pero también se está volviendo evidente que permanecen muchos componentes propios del desarrollo convencional, y entre los más urticantes está la prevalencia de la dependencia de exportar materias primas. En efecto, todos los gobiernos progresistas de América del Sur se han volcado al extractivismo, en unos casos es minería, en otros hidrocarburos, y finalmente, están aquellos enfocados en agroalimentos. La primarización de las exportaciones regionales ha aumentado, aprovechando los altos precios de las materias primas, aunque reduciendo la industrialización (incluso en Brasil).”



En algunos casos, la permanencia del desarrollo convencional se festeja alabando la ortodoxia macroeconómica .... En otros casos, aparece un “nacionalismo de los recursos naturales”, donde se intenta que el Estado se comporte como una empresa capitalista que maximice sus ganancias apelando al extractivismo (como sucede con los hidrocarburos en Bolivia, Ecuador y Venezuela).



Pero este extractivismo es distinto de aquel alentado bajo el reduccionismo de mercado, en tanto ahora está más recostado sobre el Estado. En unos casos lo llevan adelante empresas estatales o mixtas, en otros se han elevado la carga tributaria, y a veces se lo intenta regular con más ahínco. Más allá de esas variedades, el extractivismo es concebido como un elemento clave para asegurar el crecimiento económico, y con ello se refuerzan las ideas clásicas del desarrollo.




Citando a Balzan (1892) dice Gudynas que “para remontar los ríos es preciso aproximarse a la orilla con el peligro de irritar a las avispas que anidan en los sauces o sobre el agua;... Cuando se tocan esos nidos de avispas “los pobres indios son vengados con atroces picaduras”.



Aquel relato sobre los indios churcando el río, -continúa le autor- parecen una premonición de las marchas realizadas en 2011 y 2012 en defensa de los bosques del territorio del Isoboro Sécure, y que por cierto fueron “vengados con atroces picaduras” desde los ámbitos del poder en una disputa desigual. Es así que “churcar” es un término que expresa de mejor manera el indispensable aporte de movimientos sociales, y en especial indígenas, al cambio cultural que es indispensable para avanzar hacia las alternativas al desarrollo.



El oro del tonto: Las regalías y los precios altos de los minerales


Los últimos años se ha venido hablando mucho de los precios altos de los minerales. Al respecto sostiene el autor que si tomamos los precios de los minerales primarios en un periodo largo, -el siglo pasado-, vemos que a pesar de las épocas de precios altos, estos sufrieron de todos modos una baja general. Respecto a los precios de los últimos años, muestra que actualmente hay una tendencia a la baja que ya ha mantenido un largo periodo; que los precios altos de los últimos tiempos tuvieron un valor relativo, (en términos crudos nos pagan más pero con dinero devaluado); que en el caso del estaño el alza del precio fue menor que el de los otros minerales y, que respecto a los productos industriales la situación del estaño fue también negativa. En todo esto el elemento o el problema común, son los precios bajos de las materias primas. De aquí toma el autor tres problemas que impiden la elevación de precios: la venta de minerales sin refinar, el reciclaje de minerales en los países industrializados y la competencia entre países exportadores.

El análisis obliga a considerar la relación entre materias primas y productos industrializados. Desde el punto de vista del país que provee parte de las materias primas para los productos industriales, sostiene, éste debe extraer una cantidad suficiente de materia prima (por ejemplo 34 kg por microchip de 0,25 gramos) para llegar al valor del producto industrial final., lo que lleva a un impacto desmesurado no sólo en su economía, sino también en su medio ambiente y su población.. En cambio para el comprador, esta situación implica que el vendedor siempre necesitará venderle materias primas para comprarle sus productos industriales.

De aquí surge otro problema: a más materia prima extraída, más riesgo de que baje su precio. Además el intercambio comercial se da en el mercado internacional y éste se asienta en la división entre vendedores de materias primas y vendedores de productos industrializados; y para que esto funcione, es necesario que los países primaristas no se industrialicen; el neoliberalismo dejó pruebas de ello y más aún la historia de Bolivia. 

Volviendo al microchip, dado que Bolivia sólo recibe el 5% del valor de la producción minera y el resto se llevan las trasnacionales, debe permitir una extracción de materias primas muy por encima del precio del microchip porque de lo extraído sólo le corresponde el 5%.

Esto quiere decir que si toda o la mayor parte de la riqueza que se exporta fuera producida por la empresa estatal, sería mucho mejor, como en el pasado, pero vista la relación entre materias primas y productos industrializados y la situación de los países primaristas en el mercado internacional, esto no es bueno a largo plazo si el país continúa atado a las materias primas, por ello nacionalizar y no industrializar no tiene sentido.


Cooperativas mineras: Entre socios, patrones y peones


Desde que se inició el neoliberalismo en 1985 hasta el presente, sus características centrales son: a) el predominio del capital privado, actualmente extranjero, en la producción y b) la fuerte presencia de cooperativas mineras.

Los autores revelan que hasta hace algunos años, las cooperativas mineras operaban esencialmente en los yacimientos arrendados de COMIBOL, pero en los últimos años se beneficiaron con un gran número de contratos mineros -nueva modalidad, equivalente a la concesión-, pasando de poseer 73 mil hectáreas el año 2008, (3% del total de las concesiones mineras), a 216 mil hectáreas el año 2012, el 11% del total; esto sin contar el centenar de contratos de arrendamiento en las concesiones de COMIBOL



En cuanto a las obligaciones impositivas, las cooperativas sólo pagan la regalía minera. Por su “carácter social”, no pagan el Impuesto a las Utilidades de las empresas (IUE) ni la Alícuota adicional al mismo que pagan el sector estatal y el privado. Esto es que de los 1.059 millones de dólares exportados por las cooperativas, el 2011, pagaron sólo 44 millones por regalías; sumado el pago de arrendamiento a COMIBOL, tenemos que sólo el 5% del valor generado quedó para el Estado.




Otro aspecto característico de las cooperativas es el régimen laboral. Actualmente, existen más de 112 mil trabajadores en este sector, esto es casi el 90% de los trabajadores mineros. El número de cooperativas creció de 447 en 2008 a más de 1,400 a la fecha, esto incluye desde las más pequeñas con menos 30 socios hasta otras con miles de trabajadores; entre éstas últimas existe un grupo socios que ocupa los órganos de dirección y que contratan a una masa de trabajadores asalariados que no tienen estatus de socios pero que son la mayoría.




En Potosí y Oruro, el 23% de los trabajadores de las cooperativas no son socios sino personal contratado; en el caso del Cerro Rico de Potosí, alrededor de 18 mil trabajadores son contratados, el 80% de la fuerza laboral. Como ha develado el conflicto de Colquiri, por un lado existen socios que reciben 140 mil bolivianos en mes y medio y, por otro, trabajadores que tienen ingresos sumamente inferiores. En las cooperativas del sur de Potosí, los ingresos de los socios podían alcanzar hasta 60 mil bolivianos pero el promedio es de 5 mil, y en el Cerro Rico los peones tienen ingresos promedio de sólo 1.500 bolivianos. Esto quiere decir que las cooperativas mineras grandes son más propiamente empresas.


Escenarios futuros para la explotación de recursos evaporíticos en Bolivia


Este es un estudio que muestra diferentes escenarios futuros que podrían ocurrir en cuanto a la estrategia nacional de exploración de recursos evaporíticos. Los resultados delucidan que si el gobierno no asume una estrategia clara para manejar los factores de impacto identificados, las posibilidades de que el proyecto funcione como inicialmente planeado son muy bajas.

Los temas abordados por el estudio fueron los siguientes:
1 ¿Qué factores pueden influir en el futuro del proyecto de industrialización de recursos evaporíticos?
3 ¿Cuál son los escenarios futuros para la explotación de recursos evaporíticos en Bolivia?
4 ¿Cuál de los escenarios es más realista?
5 ¿Puede desarrollarse el proyecto en el marco de sustenta-habilidad?1

El estudio se hizo por el método científico de construcción formativa de escenarios. Los escenarios se construyeron con la participación de más de 30 personas relacionadas a la temática; entre estas estuvieron representantes de: Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos, Comité Científico de Recursos Evaporíticos, Ministerio de Minería y Metalurgia, Comité Cívico de Potosí, Complejo Industrial de los Recursos Evaporíticos Salar de Uyuni, Federación Única de Trabajadores de Altiplano Sur, Consultoras (URS, Simbiosis y ICP), Académicos (UTAF, UMSS y UMSA) y Organizaciones No Gubernamentales (CEADESC, CEDIB y Fundación Gaia Pacha) entre otros.

En la discusión del artículo, el autor sostiene que el  futuro de la industrialización de recursos evaporíticos en Bolivia es impreciso y las posibilidades de que existan mayores conflictos sociales son altas. En cuanto a las sustent-habilidades, las conclusione sugieren que es poco probable que el proyecto de industrialización de recursos evaporíticos tenga las “habilidades” para ser considerado “sostenible/responsable”.

Si queremos llegar, dice el autor,  a lo que se propuso inicialmente con el proyecto y además hacerlo en un marco de minería responsable, es urgente el que se desarrolle una estrategia precisa y clara. Para esto se puede usar este estudio como una base para la construcción de una estrategia hacia minería responsable y un proyecto de industrialización que maximice los impactos positivos y minimice los negativos.


Políticas mineras en Latinoamérica: Grandes similitudes y diferencias aparentes


Síntesis del seminario “Modelo de desarrollo, recursos naturales y derechos humanos en Bolivia” realizado el 20 y 21 de septiembre de 2012, en Cochabamba, organizado por el CEDIB, ACSUR las Segovias y Paz con dignidad. El objetivo era reflexionar en torno a dos problemáticas, la de los recursos naturales y la de los derechos humanos ya que el extractivismo no sólo es causa de tan grande conflictividad, sino que aparece cada vez más incompatible con la democracia.

El caso de Colombia es un ejemplo extremo de la violencia que genera la minería en contra de los pueblos. Las organizaciones colombianas de derechos humanos han calculado que el extractivismo minero ha dejado 350.000 muertos, 5.195.620 desplazados, 50.000 desaparecidos, 150.000 casos de tortura denunciada, y de 7 a 10 millones de hectáreas despojadas: una guerra antipopular mortífera que ha movilizado tanto el gobierno y su ejército y a los paramilitares, financiados y apoyados por las multinacionales y el imperialismo estadounidense. Resultado: 70% del territorio esta ahora concesionado para minería e hidrocarburos, sin respeto alguno para las legislaciones nacionales e internacionales, ni para los derechos de los pueblos indígenas ni para los derechos medioambientales. De manera general, se nota que el tema de la consulta previa, derecho consagrado para los pueblos indígenas por la declaración 169 de la OIT, queda en todos los países una cosa ignorada o distorsionada. No es de extrañar entonces que asistamos a un auge de la conflictividad a causa del extractivismo.

Dentro de este panorama, Brasil podría aparecer como el país exitoso, que consiguió desarrollarse, tener sus multinacionales, invertir afuera, pasar de país que recibía ayudas a país donador, que se sienta a la mesa de los grandes del G20. Sin embargo, Brasil sigue siendo un país primario-exportador, no plantea ningún criterio social, laboral o ambiental a sus empresas y juega un rol protagonista en la extensión de sus exportaciones y a la vez explotan los bienes y recursos naturales de los pueblos de otros países y regiones.  

Daumas concluye que las bases del crecimiento extractivo se han agotado en términos democráticos, ya que es cada vez más vertical, centralista, autoritario, violento.


Crónica de conflictos mineros en Bolivia (Julio-Noviembre, 2012)











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